El escenario del Jurásico
Entre 201 y 145 millones de años atrás, el clima de
la Tierra cambió. Se volvió más húmedo y estable, lo que permitió la
proliferación de bosques de coníferas, helechos y cícadas. Este ambiente era
perfecto para que aparecieran los gigantes herbívoros.
Los titanes del pasado
Los saurópodos son los dinosaurios más icónicos del
Jurásico:
- Diplodocus:
con hasta 27 metros de longitud, poseía una cola larguísima que
probablemente usaba como látigo.
- Brachiosaurus:
de cuello altísimo, con patas delanteras más largas que las traseras,
alcanzaba la vegetación a más de 12 metros de altura.
- Apatosaurus: robusto y pesado, de unas 30 toneladas, se movía en manadas.
Adaptaciones increíbles
- Cuellos
descomunales: compuestos por vértebras huecas, lo que los hacía más
livianos de lo que parecen.
- Sistema
respiratorio tipo “aves”: con sacos de aire que ayudaban a mover
oxígeno en cuerpos tan gigantescos.
- Defensas
naturales: el simple tamaño los protegía, pero también se ayudaban con
colas o formaciones en grupo.
Depredadores de gigantes
No estaban completamente a salvo:
- Allosaurus,
el gran cazador del Jurásico, podía alcanzar 9 metros y cazaba
probablemente en manada.
- Ceratosaurus,
más pequeño pero muy ágil, era otro depredador común.
Curiosidad:
algunos estudios creen que los saurópodos podían producir sonidos de baja
frecuencia con sus cuellos huecos, algo así como “retumbos” para comunicarse a
largas distancias.
No hay comentarios:
Publicar un comentario